
Ésta el la portada del último Vogue Joyas que salió a la venta hace un par de meses. En aquel momento pasé por el quiosco y no lo compré. "Aún no me ha dado por ponerme collares de amatistas y zafiros con diamantes en pavé sobre oro blanco" - pensé.
Ahora, dos meses desde que comencé a trabajar en dicha publicación, me veo rendido a una revista que además de acoger las joyas más espectaculares, la producciones más atractivas y los shoppings más sorprendentes, tiene una cosa, que por el momento ninguna otra tiene. ¡Mi nombre!
A dos días de poder disfrutarlas en los quioscos de todo el país, yo ya he rozado el número 11 y he sentido la ilusión y los nervios de la noche de Reyes Magos por abrir el paquete que te han dejado bajo el árbol. En ésta ocasión abrí una revista, pero lo que vi dentro fue mucho más gratificante que un juguete. ¡Os lo garantizo!





























